viernes, 30 de diciembre de 2011

Cinco marcas de leche

Cuando tenía 11 años, puede que alguno más o alguno menos, mis compañeros de clase y yo jugábamos a mantener pellizcado el pecho de algún otro compañero al que se le pedía que nombrara cinco marcas de leche. La gran mayoría de las veces los nervios te impedían recordar más de cuatro y al final, mediante una brusca torsión del cuerpo, conseguías deshacerte de aquella persona que te estaba provocando un gran dolor.
Y ahora pregunto: ¿cuántas marcas de leche se comercializan en España?
A lo largo de este blog he ido dejando distintas opiniones sobre los hábitos de compra del consumidor o cliente y del papel que las marcas tienen en éstas.
Antes, ser el primero en lanzar algo al mercado, ya fuera un producto, un servicio o un concepto, era sinónimo de éxito en las ventas. Bajo esta premisa las empresas hacían grandes inversiones en I+D con la esperanza de ser siempre las primeras en mostrar la última novedad al consumidor.
Ahora vivimos más que nunca tiempos de copias, en donde ni las patentes ni el registro de la propiedad intelectual parecen poder proteger al original. Las copias no sólo surgen rápidamente, sino además aparecen más baratas, pues éstas no tienen que amortizar los gastos de I+D del precursor. No estoy hablando de aquellos productos de las llamadas marcas blancas cuya venta queda en manos del distribuidor, me refiero a aquellos que con menor inversión, pueden incluso superar en prestaciones al original, y que aunque suelen poseer una marca comercial totalmente desconocida para el consumidor pueden superar en ventas a la empresa que invirtió tiempo y dinero en una idea original, corriendo el riesgo de desaparecer o terminar entre otros productos de prestaciones y ventas muy inferiores.
Hoy en día  debido a la gran inseguridad  económica existente, el recuerdo de un producto va altamente ligado a su precio de venta final. Anteriormente cuando el coste de adquisición o mantenimiento era elevado, recordábamos sus prestaciones, pues es la primera estrategia psicológica que utilizamos a la hora de justificar cualquier compra. Ahora, cuando las prestaciones parecen ser las mismas o los productos son tan complejos que  nos es difícil distinguir uno bueno de uno malo, corremos el riesgo de que el único factor determinante para la elección de un producto u otro sea el precio.
Pero no está todo perdido (entiendo por perdido entrar en una guerra de precios) pues aunque barato, necesitamos seguir justificando nuestra compra a través del conocimiento de lo que compramos. Cuando queremos adquirir un producto, buscamos -a igualdad de características- la marca que recordamos. Es en este momento cuando la marca influye en la decisión de compra.
En estos tiempos, cuando las redes sociales, los foros y la “transparencia”  de la información, dan al boca a boca más importancia que nunca, transmitir una marca es más fácil que transmitir sus características.

Ya sea a través de la publicidad, la comunicación o a través de una gran estrategia de impulso en el canal de distribución, una gran imagen de marca consigue más ventas y cada vez en un plazo menor de tiempo. Y digo en un plazo menor de tiempo porque ahora cuando las campañas buscan obtener ventas de forma casi inmediata, parece que construir una gran imagen de marca es un camino costoso y largo que se aleja de cualquier estrategia de ventas o marketing.
Nada más lejos de la realidad. Se puede trasmitir una gran imagen de marca sin renunciar a las ventas. Pero este es un tema que trataré en otro escrito.
A la pregunta del principio os diré que existen más de 47 marcas diferentes de leche y seguramente sólo recuerdes las que compras… ¿o compras las que recuerdas?
Que pases un buen día.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pórtate bien

El santo y seña de la marca "United Colors of Benetton" ha sido siempre la de imprimir color en la vida de la gente y en sus ropas. De esta forma se convirtió en la primera marca textil que comercializó  multitud de suéteres de distintos colores de tonalidades pastelosas.
Cuando Luciano Benetton presentó en Estados Unidos su marca de ropa,  llevaba más de 20 años vendiéndola con gran éxito, en toda Europa.
Y para que su marca ganara notoriedad en el nuevo continente, Luciano se alió con un controvertido fotógrafo llamado Oliviero Toscani, y juntos  realizaron una serie de polémicas campañas de imágenes impactantes no relacionadas con la ropa vendida por la compañía, como escenas de gente muriendo de sida, multitudes en pánico saltando de un barco que se está hundiendo o  de grupos de personas de varias etnias, haciendo énfasis en el contraste entre personas blancas y negras, pero a la vez haciendo ver que todos somos iguales.
Creo que el marketing y la publicidad pueden convertirse en arte a la hora de vender una idea, un producto o un servicio. No sé si Luciano y  Oliviero son buenos profesionales, pero lo que nunca me parecerán son unos buenos creativos.
Tenían un buen producto asociado a un mundo de colores y de diseño juvenil y recurrieron a la polémica para dar a conocer su marca.
Buscar la notoriedad recurriendo a la  polémica, ya sea a través del sexo,  el miedo, la repugnancia o la falta de respeto hacia las distintas religiones, oficios, costumbres o razas, siempre me ha parecido algo facilón, simple y carente de toda creatividad.
Pero sobre todo me parece carente de ética.
Los profesionales del marketing y la publicidad buscamos la venta a través de la satisfacción de una necesidad común presente en el público al que nos dirigimos. Calmar nuestra sed, ahorrar, pertenecer a un grupo de personas, son necesidades que en muchas campañas mostramos, para en la propia campaña decirles “yo soy la solución a tu necesidad”.
En la gran mayoría de las veces utilizamos la psicología para influir en las personas y en su comportamiento.  Buscamos convertir nuestra empresa, producto o servicio, en un gran líder al que la gente siga.
Un líder traza un camino por el que nos gustaría andar. Buscamos alguien o algo que vaya delante nuestro indicándonos que piedras hay en el camino, pero como vamos detrás de él no queremos que este huela mal.
Cuando un amigo nos traiciona dejamos de seguirle, ya no confiamos en él, ponemos en duda su ética, decimos que nuestro amigo no se portó bien. Ya no nos dejamos influir por él.
Porque somos un medio de influencia muy poderoso, porque buscamos influir en las personas, porque creemos que las personas que compran nuestros productos son más felices que las que no lo hacen, debemos siempre tener cierta ética en nuestras campañas.
La idea genial huye de la polémica para ser notoria. La idea mediocre, al no tener ninguna otra virtud, necesita de la polémica para ser recordada.
Cuando a un hijo, amigo o incluso a un desconocido, le decimos “pórtate bien” lo que le queremos trasmitir es que si se comporta de una forma diferente a como lo está haciendo, tendrá menos probabilidad de hacerse daño. ¿Por qué correr el riesgo de lastimar la imagen de nuestro producto, nuestra campaña o nuestra compañía?
Piensa dónde te gustaría vivir, ¿en un mundo de anuncios polémicos y  “benettonianos” o en un mundo de anuncios creativos y geniales?.
Que pases un buen día.

viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Dónde estoy?

Decía el recientemente fallecido Steve Jobs que quedarse en paro después de ser despedido de la compañía que él mismo fundó, fue lo mejor que le había pasado en su trayectoria profesional. De la misma forma, no me avergüenzo en confesar que por dos ocasiones, también yo, llegué a estar en paro.
Los motivos y las causas, ahora desde la distancia, poco importan.
Lo que importa es la reacción que tuve en ambas ocasiones haciéndome tres preguntas que creo que todas las personas deberíamos hacernos varias veces en la vida: ¿dónde estoy o quién soy? ¿a dónde quiero o quería llegar o ser? ¿Y cómo voy a llegar o a ser?
El marketing es como la vida. A la hora de realizar cualquier campaña nos hacemos las mismas preguntas.
Los objetivos son la respuesta de la segunda pregunta.
La respuesta de la última pregunta la dan las estrategias de comunicación y las distintas acciones y medios utilizados para comunicar los mensajes que queremos transmitir.
Pero ¿qué pasa con la primera de las preguntas? ¿No debería ser respondida antes que las otras dos?
En muchas empresas esta pregunta es obviada. A nadie le gusta ver que realmente la meta se encuentra más lejos de lo que se creía. Y, por supuesto, a nadie le gusta ver que ha estado corriendo en dirección contraria a la meta…
El primer punto a desarrollar en todo Plan de Marketing es el de “Análisis de la situación” y este análisis en la mayoría de los casos se hace de puertas para adentro, - pues es más sencillo, fiable, medible y económico - cuantificar, analizar y sacar conclusiones sobre mi propia actividad. Pero si quiero en una caminata por la montaña llegar sano y salvo  a un refugio, además de revisar las zapatillas, el abrigo y los guantes, también debería saber si lloverá.
Ya adelanté en el escrito “Trátame mejor” la importancia de conocer y preguntar a nuestros clientes sobre nuestra empresa y /o nuestros productos. A esto tenemos que añadir la opinión que el mercado pueda tener sobre nosotros, y si además añadimos el análisis que hicimos sobre nuestra empresa, podremos entonces responder a la pregunta ¿Dónde estoy o quién soy?
Como conclusión contaré una pequeña anécdota infantil.
De pequeño tuve un libro de preguntas cuyas respuestas parecían siempre simples desde un punto de vista lógico, pero realmente todas las soluciones encerraban una forma distinta de pensar. Recuerdo una pregunta que decía: - Si quiero ir a Sevilla, ¿qué dirección he de tomar? ¿Norte o sur?-. Mis amigos y yo al ser de y vivir en Madrid corríamos a responder “sur!”
Y la respuesta correcta era: “Depende de dónde estés”

Que pases un buen día.

domingo, 30 de octubre de 2011

Que me compres!

De todos los cuadros que he podido ver en los despachos de altos directivos hay uno que siempre recordaré. En él había dibujado un campo de trigo y debajo venía escrito la siguiente leyenda: “No mires los resultados por lo que hayas conseguido, sino por lo que hayas sembrado”.
Podríamos pensar que al directivo poseedor de este cuadro no se le medía por los resultados pero nada más lejos, pues éste era Director Comercial.
El objetivo de todo departamento de marketing es ayudar al departamento comercial a vender más, y para ello ha de cuidar aspectos como la imagen de una empresa, la calidad de unos productos, la eficacia de un sistema de distribución, así como por supuesto velar por el resultado de las campañas y las acciones promocionales.
Pero si el objetivo es únicamente vender más  ¿por qué el departamento de marketing realiza todas estas funciones?
Porque el departamento de marketing busca optimizar la comunicación que el departamento comercial realiza con el mercado.
Por eso en mi trabajo diario busco los medios que me pongan en contacto con mi mercado, busco el mensaje que seduzca a mis clientes y creo aquellos productos que, después de analizar a los consumidores, pienso que podrían demandar en un futuro para ser yo, y no mi competencia, quién se los dé y lógicamente seguir siendo el que les cobre por ello.
Y también busco la forma de dar el mensaje. La forma de dirigirme al mercado. La forma de hablar a “mi público”. Porque si tengo el producto que quieren, el canal que él escucha y  el mensaje que quiere oír, e incluso puedo saber lo que está dispuesto a pagar, ¿Por qué he de chillarle a la cara?
¿Por qué he de gritarle “que me compres!”?
Y esto es lo que percibimos mis colegas de profesión y yo de muchas empresas que se ponen en contacto con nosotros y con otras personas para vender sus productos o servicios.
De esta forma lo que podríamos entender como una estrategia comercial, pasa a ser una estrategia de marketing, pues ésta puede arruinar cualquier campaña y cualquier comunicación previamente analizada y estudiada.
Hasta donde nuestra experiencia llega, ninguno habíamos asistido nunca a una agresividad comercial tal exagerada.
No olvidemos que en muchas ocasiones es el comercial el que se convierte en el último interlocutor e incluso en el punto de contacto de la empresa con el mercado al que se dirige. Si una compañía o persona no te compra ahora, puede que lo haga mañana, pero seguramente no lo hará nunca si hoy le has “chillado”.
La perseverancia es una virtud que ha de ir siempre acompañada por la paciencia. Paciencia para vender y perseverancia para conseguir los objetivos de venta.
Perseverancia para sembrar y paciencia para ver crecer el trigo, porque si en nuestro ansia por recoger el fruto regamos demasiado los campos, al final lo único que conseguiremos es ahogar nuestra cosecha.
Que pases un buen día.

domingo, 16 de octubre de 2011

Al enemigo…¿ni agua?

“Alianza de Civilizaciones” es el nombre del programa adoptado por las Naciones Unidas para defender una alianza entre Occidente y el mundo árabe y musulmán con el fin de combatir el terrorismo internacional por otro camino que no sea el militar.
Esto significa que países y continentes históricamente reñidos, buscan ahora, mediante el diálogo, llegar a un entendimiento.
Cómo lo último que haré es meterme en política, he querido darle una vuelta a esta expresión para expresar un cambio de modelo en los departamentos de marketing que podríamos titular: “La Civilización de las Alianzas”
En estos momentos de cambio económico, creo que ningún presupuesto de marketing se libra de ser recortado aunque tengamos que seguir haciendo campañas como antes (que no como las de antes).
Con menos dinero para llevar a cabo mejores acciones de promoción, comunicación y publicidad, ¿qué solución nos queda lejos de exprimir a los distintos proveedores de un departamento de marketing?
Compartir gastos con otras empresas.
Pero, ¿con quién?
Normalmente, los responsables de marketing, buscamos aquellas empresas que se dirigen a nuestro mismo público - objetivo pero cuyos productos no son competencia de los nuestros.
¿Pero, por qué reducimos nuestra lista de posibles “aliados” sólo a este tipo de empresas?
¿Por qué no enterramos el dicho “al enemigo ni agua” y nos aliamos con nuestro competidor?
Se ha comprobado que el mayor éxito de las alianzas se logra cuando las empresas que cooperan son competidoras en el mercado.
Imaginemos que dos empresas –reñidas por conseguir los mismos clientes- haciendo caso a mi escrito “Trátame mejor”, deciden realizar un estudio sobre el comportamiento de compra del consumidor final. Ambas contactan entre ellas y deciden contratar una empresa de estudios de mercado que averiguará los mismos aspectos y entregará los mismos informes que si de un sólo cliente se tratará, pero cuya factura será dividida al 50%. Después, cada empresa utilizará la información obtenida para elaborar las estrategias que cada una decida.
Este ejemplo me ha hecho recordar cuando de adolescente, en la pandilla de amigos, había un solo coche -normalmente del padre de alguno de ellos- y la gasolina se pagaba entre todos.
De la misma forma, los departamentos de marketing de ambas empresas, pueden reducir costes compartiendo otros proveedores como son imprenta, BBDD, soportes publicitarios… elementos que serán los mismos, pero que al utilizarse y contratarse de forma separada, dejaremos de obtener el descuento por volumen que en muchos casos puede existir.
Por estas razones y porque puede que el día de mañana seas mi aliado, aunque hoy seas mi enemigo, voy a desearte que pases un buen día.

lunes, 3 de octubre de 2011

Comomellamo.com

Titulo este artículo con un dominio que no sé si existirá y que, lejos de comercializar con él, sólo lo pretendo utilizar para dar nombre propio a un texto orientado a poner en entredicho una norma que me encuentro en casi todos los sitios de registro de dominios.
Y no es otra que un dominio ha de ser corto.
No estoy de acuerdo. Este, por encima de todo, ha de ser recordado.
Me considero y me consideran - y no tengo abuela - una persona bastante creativa y aún así, siempre he pensado (y que me perdonen mis amigos los creativos de las agencias con y en las que he trabajado) que todo, dentro del marketing, está inventado.
Lo único que nos queda por inventar, y es mucho, son los usos que demos a cada cosa.
Cuando una empresa de juguetes quiere lanzar un nuevo producto al mercado someten a un grupo de niños a una especie de “gran hermano”; donde graban, estudian, y analizan el manejo que los niños hacen de objetos tan cotidianos como unos hilos, unas pinzas, o un montón de palos de diferentes formas y colores. Yo mismo, a través de mi hija, me quedo maravillado, dejando a un lado mi pasión como padre, del empleo que le da a un juguete que nada tienen que ver con los usos que podías imaginar para el mismo.
Los idiomas, las matemáticas, el carnet de conducir, la informática... se aprenden por la práctica. Es lo que hoy se llama la enseñanza intuitiva.
Pero ¿qué tiene que ver el uso que le damos a las cosas con los nombres de los dominios web?
A la hora de crear un dominio para la web que comercializa nuestros productos solemos utilizar el nombre comercial de nuestra empresa, seguido por un  punto com, un punto es o un  punto net, y no pensamos en que la persona que está buscando un producto como el nuestro puede que no sepa nuestro nombre, ni como se llama nuestra empresa, e incluso aunque la conozca puede que no sepa cómo se escribe. Pero si le pidiéramos, por muy largo que fuera, que escribiera en una sola frase el uso que da a nuestro producto, lo escribiría sin equivocarse.
Pongamos como ejemplo una persona que aficionada a correr decide comprarse un pulsómetro. Un amigo le recomienda dos tiendas on line donde puede comprarlo: www.sigma.com y www.memidolaspulsaciones.com
La primera web hace referencia a la empresa que fabrica un pulsómetro determinado y la segunda web hace referencia a su uso. ¿Cuál cree que será más fácilmente recordada?
Esta es la principal razón por la que creo que un dominio, no tiene por qué ser corto, tiene que ser recordado.
En el gigantesco índice de empresas que forman internet, el no recordar un dominio puede ser, en muchos casos la excusa ideal para irse a la competencia.
Un producto se busca para satisfacer una necesidad mediante su uso. Si vinculamos el uso a nuestra marca, la necesidad se entenderá cubierta por nuestro producto.
Por esta razón, a no ser que tengamos una marca potente, orientemos nuestros dominios comerciales (que no empresariales) hacia la utilidad que tengan nuestros productos y no hacia nuestra empresa.
Volviendo al principio de este escrito, con este ejemplo no pretendo inventar nuevas formas de crear dominios, todo está inventado, sólo intento dar una nueva forma de crearlos, y es utilizando una máxima del marketing: La gente no recuerda los productos, recuerda sus usos.
Que pases un buen día.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Tiempos de locos

Microsoft debe su éxito como empresa a la alianza que firmó, cuando apenas contaba con 16 personas, con IBM, por entonces un gigante mundial, para distribuir en  la gran mayoría de ordenadores personales un programa creado por Bill Gates y compañía: el MS DOS. Por otro lado Facebook, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, se creó en el año 2004 y no fue un distribuidor ya consagrado el que le dio alas, si no sus propios usuarios, que necesitaban de otros usuarios, si querían dar sentido a la nueva red social.
Facebook y Microsoft. Son ejemplos de empresas cuyo éxito es tan grande que nos los imaginamos como monstruos, que además de devorar a grandes dentelladas el mercado, lo hacen de forma rápida. El resto de las empresas, en su empeño por copiar modelos, piensan que si no consiguen el mismo éxito es que algo se les escapa.
Nada más lejos. Cada empresa y cada mercado tienen sus tiempos de espera.
En mi primer escrito hablaba de tiempos en los que parece que los éxitos no son éxitos si no se han conseguido rápidamente y son esas prisas las que hacen que muchas campañas no tengan el resultado que querían sus responsables comerciales.
En una ocasión un chico le preguntó a la chica que le gustaba si quería un ramo de flores, ella contesto que sí… y antes de que terminara la frase el chico corría a una floristería a comprarle un ramo de rosas. Ella siguió con su frase: “…si, si son de papel, pues no me gusta ver morir a las flores naturales”.
En "Trátame mejor" escribí acerca de la importancia de cuidar y mimar al usuario. Y tan importantes es mimarle como no atosigarle.
Una estrategia a medio plazo es la escucha paciente de un cliente.
Una empresa se nutre de dos tipos de clientes, los clientes que la mantienen y los clientes que la hacen crecer.
El primer tipo de cliente es el que vio nacer a la empresa, el que compra según las estrategias a corto plazo,  el que no exige grandes esfuerzos, el que ayuda a la empresa a cubrir los costes. Este tipo de cliente es el que tiende a desaparecer.
El segundo tipo de cliente es el que hay que escuchar, el que con el tiempo te ayudará a mantenerte. Es el que te dirá qué es lo que quiere el mercado y cómo quiere que se lo des. Es el que te ayudará a  diseñar nuevos productos, nuevas campañas, el que te hará crecer, el que te mantendrá en un futuro.
Este cliente es el que hoy has de estudiar en una estrategia a medio plazo, el que hoy habrás de empezar a conquistar. El que, como decía en mi anterior escrito, tendrás que empezar a tratar mejor.
Toda empresa ha de nutrirse de estrategias a corto y a medio plazo, siendo estas últimas las más importantes, las que han de realizarse de forma pausada, sin prisas.
Que pases un buen día.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Trátame mejor


Terminaba el anterior artículo hablando sobre el tiempo que empleamos las empresas, y más concretamente los departamentos de marketing, en averiguar aquello que realmente importa a nuestros consumidores y en analizar dónde están y de qué forma quieren ellos que nos comuniquemos y por qué vías.
No voy a descubrir la rueda al escribir que toda empresa (o departamento de marketing) busca vender más dando al consumidor lo que quiere. Pero hoy en día ¿Qué es lo que quiere el consumidor?
La respuesta es sencilla: que le traten mejor.
A ninguno se nos escapa que cada vez hay menos diferencias de calidad entre la mayoría de los productos y que el concepto “para toda la vida” pertenece más a nuestros padres y abuelos. Atrás quedaron los tiempos en que se compraba un producto, porque fuera duradero en el tiempo. Nuestra sociedad busca el cambio constante, en nosotros y en lo que poseemos. Cuantos juguetes, ropa, muebles… hemos cambiado sin esperar a su deterioro.
Entonces si no es la calidad del producto, ¿Qué hace al consumidor decidirse por comprar un producto o contratar un servicio?
El trato.
A todos nos gusta que nos escuchen, que se preocupen de nosotros, que nos hagan sentir especial, que no nos parezca que somos uno más. Nos gusta que nos hagan sentir alguien importante. Cuando una empresa hace todo esto por nosotros, corremos a comunicarlo a la gente que conocemos, que cada vez son más, debido a las redes sociales, a los foros y a los medios de información . Y es entonces cuando le somos fieles.
Por todas estas razones creo que los departamentos de atención al cliente jugarán (si no lo hacen ya) un papel muy importante en las empresas y lo que hasta ahora llamábamos servicios añadidos, han de pasar a ser productos en sí, pasando el propio producto que se compra, a ser el “añadido”.
Pero es desde el departamento de atención al cliente y desde el estudio analítico y no estadístico del consumidor, desde donde podemos averiguar primero y crear después, esos nuevos servicios que demanda el consumidor.
Dale esos nuevos servicios y dáselos con una sonrisa en la cara. Y después de dárselos sigue preocupándote por él. De esta forma te seguirá informando sobre sus gustos y sus necesidades y podrás seguir creando nuevos servicios y podrás seguir sonriendo.
Además, si se siente especial, querrá estar contigo y no con la competencia, toda la vida.
Nuevamente, que pases un buen día.

sábado, 20 de agosto de 2011

Estar por estar


Decía en la presentación de este blog que muchos profesionales hacen lo que han oído decir a algún gurú o siguen una tendencia por miedo a quedarse “anticuados”.
Hoy más que nunca escucho aquello de: “quién no está, se quedará atrás”. Y se refieren en la mayoría de los casos a la red social. Entonces veo empresas que si están, pero en un estado latente, sin ninguna actividad que me indique que están obedeciendo algún tipo de estrategia. Otros, al igual que yo, lo detectan y mencionan aquello de “hay que estar pero con una estrategia”, y lo dicen como si nos hubieran descubierto el fuego.
Pero realmente… ¿hay que estar?
La radio nace como fenómeno de masas en el año 1916 de la mano de un joven ingeniero llamado David Sarnof, y el 11 de Noviembre de 1920, 4 años más tarde, 1.000 personas pudieron escuchar a través de este nuevo aparato, que Warren G. Harding había sido elegido presidente de los Estados Unidos.  La televisión comercial nació en el año 1936 simultáneamente en varios países a la vez. Con todo esto, en el año 1937, tres grandes soportes de comunicación competían por la exclusividad de las noticias, los contenidos y la tarta publicitaria, que no tendrían su particular boom hasta después de la segunda guerra mundial.
No surgiría otra revolución similar hasta 60 años más tarde (se dice pronto). A principios del 2004 nace facebook, la primera gran red social. En menos de un año, este nuevo medio de comunicación apoyado en un soporte ya existente, la web, y gracias también al nacimiento de otras muchas redes sociales, logra una masa de “videntes” similar a la que la radio y la televisión tardaron en conseguir más de 20 años. Pero por muy rápido que haya crecido, por muy personal, intuitivo, sencillo y popular que sea, no deja de ser otro medio de comunicación, elevado a la categoría de soporte, pero a fin de cuentas otro medio de comunicación donde podemos comunicarnos.
Entonces, si una empresa, por distintos motivos, ya sean presupuestarios, estratégicos o  de cualquier otra índole, puede descartar a la radio o la televisión o incluso al mailing postal, como soportes dónde comunicarse con sus posibles clientes, ¿por qué no puede igualmente descartar las redes sociales?
Cuando, también en la presentación de este blog, hablaba de aprender del pasado, me refería, por ejemplo, a que en su momento, cuando surgieron los espacios publicitarios en la radio y en la televisión, también se instauró una especie de psicosis entre las empresas, de que había que estar en esos nuevos medios de comunicación sólo por la gran cantidad de personas que podían atender a un mensaje destinado a cambiar el habito de compra de los consumidores.
Cómo he dicho anteriormente, las redes sociales no dejan de ser un medio de comunicación cuya dedicación puede hacernos perder un tiempo precioso para el análisis de aquello que realmente importa a nuestros consumidores, y para el análisis de no sólo dónde están , si no de qué forma quieren ellos que nos comuniquemos y por qué vías.
Pero eso es otra historia.
Nuevamente, que pases un buen día.

jueves, 28 de julio de 2011

Quién y por qué?

Hace tiempo que quería crear mi propio blog sobre marketing y más concretamente sobre el marketing estratégico y la comunicación corporativa.
Hoy me encuentro redactando mi primer texto, pero no estaría bien empezar este blog sin antes presentarme y contar las razones por las que estoy escribiendo estas  palabras y por las que me gustaría que siguieras leyendo estas líneas.
Comencé mi trayectoria profesional en septiembre de 1997 entrando a trabajar en una pequeña agencia de publicidad y desde entonces siempre he estado ligado a la publicidad, al marketing y la comunicación corporativa. Desde muy temprano me encontré desarrollando, como freelance, distintos planes de comunicación estratégica para grandes marcas, sin saber a ciencia cierta (y sigo ignorándolo a día de hoy) por qué le pedían algo así a un chaval de 21 años, con mucha creatividad e ilusión, si,  pero con los únicos conocimientos de una carrera universitaria recién empezada.
Y aquí me encuentro ahora, 13 años más viejo, con la misma ilusión pero mejor dirigida, con una creatividad más pulida y con algo más de experiencia, que no la dan los años, sino lo que hayas aprendido en ellos.
Y hablando de experiencia y hablando de aprender, termino mi presentación sobre lo que soy mencionando que también 13 años más tarde, me encuentro casado y siendo padre de una preciosa niña llamada Martina. Si bien estos datos pudieran parecer sin relevancia en un blog que pretende ser profesional, si lo son, pues son muchas las cosas que aprendo de mi hija en materia de comunicación y mucho el análisis que de esta comunicación, hago con mi mujer.
Ahora que sabes quién soy te contaré el por qué.

Porque necesito comunicar, porque lo llevo en la sangre, porque nací hace 35 años con cinco meses y medio de gestación y ya tenía prisa por decir al mundo: “hola, aquí estoy. Sé que no me esperabais tan pronto.”
Porque creo que tengo mucho que aportar.
Porque quiero seguir aprendiendo.
Siempre he sido una persona inquieta, como decía mi madre un “rabo de lagartija”. Siempre he sido amante de las cosas y de las acciones cuyo resultado fuera inmediato. Siempre me han gustado los objetivos rápidos de alcanzar.
Hasta que descubrí la comunicación y el marketing estratégico. Hoy en día me sigue pareciendo anecdótico que una persona inquieta como yo,  haya ido especializándose en aquello que requiere, análisis y paciencia, aquello que requiere su tiempo y aquello cuyo resultado sólo es medible a medio y largo plazo.
Vivimos tiempos de locos, tiempos en los que los éxitos no parecen éxitos si no se han conseguido rápidamente. Vivimos tan rápido que no disfrutamos del presente y sólo pensamos en el mañana y en lo que podemos hacer si…
A lo largo de este blog pretendo detener el tiempo, analizar muchos de los aspectos que en comunicación se dan como buenos, solo por ser nuevos o diferentes. Cómo si no tuviéramos nada que aprender del pasado.
Pretendo que este blog sea un foro en el que se puedan preguntar, discutir, responder muchas de las cuestiones que tanto a mí, como a otros profesionales o no de la comunicación, nos asaltan cada día. Preguntas sobre temas que se dan como incuestionables, solo porque alguien dijo que era lo correcto.
Por esta razón quiero que me leas, por esta razón me gustaría que siguieras semana tras semana a mi lado.
Mi última pretensión, y la más importante a la hora de crear este blog, es generar un toma y daca de conocimientos. No he querido dar un nombre comercial a este blog, no busco indexarlo en buscadores y tener miles de lectores. Sólo busco que este pueda servir a aquellos que necesiten conocer otra forma de ver las cosas y quieran darme su particular visión de los temas que vaya tratando.
Creo que en este trueque de conocimientos, está la base de la experiencia que he adquirido y que seguiré adquiriendo, pues como he escrito anteriormente, la experiencia no es dónde trabajas y lo que haces, si no lo que aprendes.
Bienvenido a mi blog.
Que pases un buen día.