lunes, 26 de septiembre de 2011

Tiempos de locos

Microsoft debe su éxito como empresa a la alianza que firmó, cuando apenas contaba con 16 personas, con IBM, por entonces un gigante mundial, para distribuir en  la gran mayoría de ordenadores personales un programa creado por Bill Gates y compañía: el MS DOS. Por otro lado Facebook, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, se creó en el año 2004 y no fue un distribuidor ya consagrado el que le dio alas, si no sus propios usuarios, que necesitaban de otros usuarios, si querían dar sentido a la nueva red social.
Facebook y Microsoft. Son ejemplos de empresas cuyo éxito es tan grande que nos los imaginamos como monstruos, que además de devorar a grandes dentelladas el mercado, lo hacen de forma rápida. El resto de las empresas, en su empeño por copiar modelos, piensan que si no consiguen el mismo éxito es que algo se les escapa.
Nada más lejos. Cada empresa y cada mercado tienen sus tiempos de espera.
En mi primer escrito hablaba de tiempos en los que parece que los éxitos no son éxitos si no se han conseguido rápidamente y son esas prisas las que hacen que muchas campañas no tengan el resultado que querían sus responsables comerciales.
En una ocasión un chico le preguntó a la chica que le gustaba si quería un ramo de flores, ella contesto que sí… y antes de que terminara la frase el chico corría a una floristería a comprarle un ramo de rosas. Ella siguió con su frase: “…si, si son de papel, pues no me gusta ver morir a las flores naturales”.
En "Trátame mejor" escribí acerca de la importancia de cuidar y mimar al usuario. Y tan importantes es mimarle como no atosigarle.
Una estrategia a medio plazo es la escucha paciente de un cliente.
Una empresa se nutre de dos tipos de clientes, los clientes que la mantienen y los clientes que la hacen crecer.
El primer tipo de cliente es el que vio nacer a la empresa, el que compra según las estrategias a corto plazo,  el que no exige grandes esfuerzos, el que ayuda a la empresa a cubrir los costes. Este tipo de cliente es el que tiende a desaparecer.
El segundo tipo de cliente es el que hay que escuchar, el que con el tiempo te ayudará a mantenerte. Es el que te dirá qué es lo que quiere el mercado y cómo quiere que se lo des. Es el que te ayudará a  diseñar nuevos productos, nuevas campañas, el que te hará crecer, el que te mantendrá en un futuro.
Este cliente es el que hoy has de estudiar en una estrategia a medio plazo, el que hoy habrás de empezar a conquistar. El que, como decía en mi anterior escrito, tendrás que empezar a tratar mejor.
Toda empresa ha de nutrirse de estrategias a corto y a medio plazo, siendo estas últimas las más importantes, las que han de realizarse de forma pausada, sin prisas.
Que pases un buen día.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Trátame mejor


Terminaba el anterior artículo hablando sobre el tiempo que empleamos las empresas, y más concretamente los departamentos de marketing, en averiguar aquello que realmente importa a nuestros consumidores y en analizar dónde están y de qué forma quieren ellos que nos comuniquemos y por qué vías.
No voy a descubrir la rueda al escribir que toda empresa (o departamento de marketing) busca vender más dando al consumidor lo que quiere. Pero hoy en día ¿Qué es lo que quiere el consumidor?
La respuesta es sencilla: que le traten mejor.
A ninguno se nos escapa que cada vez hay menos diferencias de calidad entre la mayoría de los productos y que el concepto “para toda la vida” pertenece más a nuestros padres y abuelos. Atrás quedaron los tiempos en que se compraba un producto, porque fuera duradero en el tiempo. Nuestra sociedad busca el cambio constante, en nosotros y en lo que poseemos. Cuantos juguetes, ropa, muebles… hemos cambiado sin esperar a su deterioro.
Entonces si no es la calidad del producto, ¿Qué hace al consumidor decidirse por comprar un producto o contratar un servicio?
El trato.
A todos nos gusta que nos escuchen, que se preocupen de nosotros, que nos hagan sentir especial, que no nos parezca que somos uno más. Nos gusta que nos hagan sentir alguien importante. Cuando una empresa hace todo esto por nosotros, corremos a comunicarlo a la gente que conocemos, que cada vez son más, debido a las redes sociales, a los foros y a los medios de información . Y es entonces cuando le somos fieles.
Por todas estas razones creo que los departamentos de atención al cliente jugarán (si no lo hacen ya) un papel muy importante en las empresas y lo que hasta ahora llamábamos servicios añadidos, han de pasar a ser productos en sí, pasando el propio producto que se compra, a ser el “añadido”.
Pero es desde el departamento de atención al cliente y desde el estudio analítico y no estadístico del consumidor, desde donde podemos averiguar primero y crear después, esos nuevos servicios que demanda el consumidor.
Dale esos nuevos servicios y dáselos con una sonrisa en la cara. Y después de dárselos sigue preocupándote por él. De esta forma te seguirá informando sobre sus gustos y sus necesidades y podrás seguir creando nuevos servicios y podrás seguir sonriendo.
Además, si se siente especial, querrá estar contigo y no con la competencia, toda la vida.
Nuevamente, que pases un buen día.