Comentaba al final de “5 marcas de leche” que se puede transmitir una gran imagen de marca sin renunciar a las ventas, y ya entonces anuncié que ese sería un tema a tratar en otro escrito.
Lo anunciado es deuda; y como nunca me ha gustado deber nada a nadie os diré, para comenzar mi escrito sobre este tema, que la relación entre la marca y las ventas es como una pescadilla que se muerde la cola. Las ventas de un producto generan marca y la marca genera ventas para volver éstas a generar marca.
Esto que parece obvio, a menudo es olvidado por muchas empresas que en ocasiones al ir donde van las oportunidades de venta - en su política de vender a toda costa - terminan perdiendo su identidad, convirtiéndose en un gran desconocido para sus clientes que desconfiados terminan abandonándolas.
Pongamos por ejemplo a Caprabo que después de hacerse un hueco en la tarta de grandes supermercados en España a través de la calidad en el servicio, la proximidad -gracias a un formato de tienda de supermercado versus Carrefour- y un amplio surtido de marcas, productos y categorías, decidió reposicionar su marca siguiendo los mismos pasos de Mercadona.
Para ello, introdujo marcas como Alcosto (de precios inferiores) en su porfolio de marcas propias, reduciendo el espacio en las estanterías o lineales de otros productos que tenían mejor reputación. De esta forma también redujo drásticamente la amplitud de su surtido.
¿El resultado? Ahora Caprabo forma parte del Grupo Eroski, que todavía lucha por reflotar la marca.
Una cosa es reinventarse y otra cosa es perder tu identidad en busca de unas ventas que no te pertenecen.
Dónde, quién, cómo, cuándo, por cuánto y por qué se vende tu producto, son preguntas que al ser respondidas inconscientemente por la gente van construyendo la marca de una empresa o producto. En el caso de los productos intangibles muchas de estas preguntas son difíciles de responder o sólo son respondidas a través de la imaginación, por lo que estos productos suelen necesitar campañas específicas que sean capaces de construir imágenes reales en nuestra mente.
Pero si es nuestra cabeza la que - con o sin campañas de comunicación- termina por construir la imagen de marca ¿por qué no influir directamente sobre ésta? Después de una campaña de comunicación bien hecha ¿qué es lo que queda grabado a fuego sobre la mente del consumidor? La experiencia que éste haya tenido al adquirir con anterioridad ese u otro producto de la misma empresa.
Y es aquí cuando las ventas construyen una determinada imagen de marca…
…y si es la primera vez que acude a nosotros, tenemos que saber que en un mundo super conectado, rara vez un cliente va a acudir a nosotros sin una imagen previa.
Y es aquí cuando una óptima imagen de marca genera ventas.
Todas las empresas invierten, como es lógico, más recursos en las campañas orientadas a las ventas que en las campañas orientadas a generar imagen de marca. Entre otras razones actúan así porque piensan que con el segundo tipo de campañas no conseguirán tanta rentabilidad como con el primer tipo.
Desde estas líneas invito a todas estas empresas a realizar una “fusión de tipos”.
Como escribí en el artículo “Eres lo que pareces” – publicado el 10 de Enero- sin olvidar lo que son y lo que han sido, crear vuestras campañas con el objetivo de generar más ventas, pero hacerlas como si la imagen de vuestra empresa dependiera de ello.
Piensa que cada mensaje, cada imagen, cada elemento de comunicación o publicidad, cada evento, además de daros las ventas que queráis, construyen la imagen de vuestra empresa.
Porque todo, es marca.
Que pases un buen día.