jueves, 23 de febrero de 2012

Mírame

En una ocasión, cuando tenía 15 años, coincidí en el metro de camino al colegio con el malote de la clase. Cuando me quise dar cuenta estábamos sentados uno al lado del otro hablando de nuestra vida y de cómo íbamos a cambiar el mundo.
A este chico no le importó mostrarme – en los tres cuartos de hora que duró el trayecto - que debajo de una chupa de cuero,  una mirada burlona y un cigarro recién apagado, descansando entre los labios, se escondía un chaval sensible capaz de utilizar toda su fuerza bruta en defensa de aquellos que fueran más débiles.
Llegado el final de nuestro viaje, a tres pasos de la entrada del colegio donde su jauría de lobeznos le esperaba, casi por arte de magia, mi sensible compañero de vagón volvió a convertirse en el lobo feroz de mi recién estrenada adolescencia.
Este tipo de anécdotas, que me han perseguido desde una edad muy temprana, son las que han hecho que siempre me haya gustado analizar el comportamiento humano.
Seguramente si no hubiera estudiado marketing, habría estudiado psicología.
Después, con los años, he aprendido que podríamos definir el marketing como el estudio psicológico del consumidor. La gente es como es y es como compra.
Toda esta introducción la he hecho con el objetivo de explicar un cambio de estrategia de marca basada en el comportamiento del consumidor.
Hasta hace relativamente poco – de hecho sigue sucediendo – muchas empresas utilizan para promocionar sus productos o su marca los videos on line. Utilizan internet como un soporte publicitario extensión de la televisión porque entienden que una parte importante de sus clientes han cambiado el interruptor de la tele por el del ordenador.
Crean mini spots que suelen ser mini reproducciones del anuncio que tienen en televisión con el único objetivo de aumentar del número de impactos sobre la gente, estén donde estén. Simple y directo, pero ¿efectivo? No tanto como pensamos.
Estoy de acuerdo que normalmente a mayor número de impactos mayores ventas. Pero ésta es una comunicación que va en una sola dirección. El anunciante habla a través del video a sus clientes pero ellos no pueden hablar con su “proveedor”. Es como quien te habla sin mirarte a la cara, si mirarte a los ojos. Quien te habla así terminará por infundirte temor y dudas.
Ahora más que nunca el cliente quiere que se le escuche. Blogs, correos electrónicos, líneas telefónicas 900, redes sociales, departamentos de atención al cliente… etc., son medios utilizados para abrir una canal de comunicación entre  las compañías y sus clientes.
El vídeo ha de convertirse en una forma de atraer a los espectadores de una manera más dinámica, como un trampolín, por ejemplo, para la participación adicional en las redes sociales, en los blogs o incluso en las páginas web y en las nuevas aplicaciones.
Si tú participas en algo – volvemos a la psicología humana- te será más fácil comprarlo y recomendarlo porque la marca y/o el producto se habrán convertido en algo tuyo.
Ahora más que nunca el cliente le dice a sus empresas: “Te estoy hablando, mírame a los ojos”. Las compañías tienen que dejar de decir “mira lo que tengo”  y pasar a decir “tengo lo que quieres, tengo lo que me pediste”.

Salvador, que así se llamaba el malote de clase, nunca más volvió a mirarme a los ojos.

Que pases un buen día.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Planifícate

No recuerdo bien la edad que tenía cuando oí por primera vez la palabra “planifícate”, lo que sí recuerdo es que la escuché varias veces, por boca de mi madre, durante toda mi adolescencia.
Esta palabra, al principio, venía acompañada de una bonita hoja con recuadros azules, rojos y verdes.
La hoja representaba los días de la semana, del mes e incluso del trimestre. En los recuadros azules venían reflejados los deberes del día. Estos precederían a uno rojo, que normalmente representaba un día de examen y después solía haber dos o tres días enmarcados en verde que eran los festivos.
Os he contado esta historia porque supongo que esta hoja debió de ser mi primer contacto con la planificación de medios, pues mi madre me invitaba a hacerla, con la intención de que planificara los medios  que fueran necesarios para sacar el curso adelante.
Desde entonces, tanto en mi vida personal como profesional, la planificación de medios ha adquirido un lugar  muy importante sobre cualquier tipo de gestión, pues creo que ésta es la única herramienta que vincula qué es lo que quiero (aprobar el curso o el examen) con los medios que tengo (apuntes, ejercicios, libros…) a través del tiempo que necesito (hoja con recuadros).
Vosotros mismos, a la hora de realizar un acto tan sencillo como es la compra en el supermercado, realizáis una planificación de medios.  Escribís en una pequeña hoja qué es lo que queréis (lista de la compra), contáis los medios que tenéis (dinero en efectivo o en la cuenta) y el tiempo que necesitáis (lo que tardaréis en hacer la compra).
Pero, ya en el apartado profesional, ¿qué estrategia seguir a la hora de planificar los medios en cualquier campaña de marketing?
Llegados a este punto, yo distinguiría entre dos tipos de planificación de medios: la acordada y la puntual. La primera es óptima desde el punto de vista presupuestario, y la otra es buena desde el punto de vista creativo.
En la planificación de medios acordada se contrata – previo análisis  y negociación - un conjunto de inserciones con la intención de que éstas actúen en el momento en que creemos ideal para que nuestro público objetivo, se convierta en cliente.
Cuando conocemos - por muy pequeño que sea - el presupuesto anual que tenemos para desarrollar un conjunto de acciones, creo que debemos contratar el mayor número posible de espacios publicitarios en aquellos medios y formatos que más nos interesen.
Los medios buscan este tipo de “fidelidad” y a cambio nos darán mejores precios, mejores ubicaciones y un trato preferencial y hasta amigable. Es una forma de obtener más por menos.
Otra ventaja es que cuando las campañas están distribuidas a lo largo del año, podemos planificar con antelación, los mecanismos de medición de resultados de cada una, e incluso jugar con la simultaneidad de varios medios con el fin de aumentar la eficacia de una pieza creativa.
Por otro lado tenemos la planificación puntual.
Ésta es buena desde el punto de vista creativo y obedece a cada una de las inserciones que vamos a utilizar en cada espacio contratado en el plan de medios “acordado”.
El momento ideal  sobre el que habíamos planificado realizar un impacto en el mercado puede haber cambiado. Este cambio puede venir por causas externas: catástrofe, competencia… o por causas internas: retraso en la salida del nuevo producto, rotura de stock…
Por esta razón, estos “momentos ideales” deben ser lo más flexibles posibles a la hora  de lanzar la creatividad adecuada en el momento adecuado.
Hay empresas en las que la planificación de medios se hace casi enteramente de forma puntual, favoreciendo de esta forma al descontrol presupuestario.
El mismo descontrol que me puede hacer suspender el examen.
El mismo descontrol que puede hacer que tengas que dejar muchos productos en la cesta de la compra.
Que pases un buen día.

viernes, 3 de febrero de 2012

No te reinventes

A los 14 años, debido a una crisis de autoestima, mis padres me llevaron al psicólogo. Estuve yendo semanalmente hasta los 18 y mi psicóloga me dijo, unos meses antes de morir - ella tenía entonces 95 años - que las personas somos como los árboles: las ramas pueden cambiar de forma y las hojas de color, pero el tronco es siempre el mismo.
Entonces me pidió que nunca dejara que me cortaran el tronco.
Os cuento esta historia porque las empresas desde el punto de vista de comunicación corporativa, han de ser también como los árboles.
Supongo que al leer el título de este artículo, alguno se habrá llevado las manos a la cabeza pensando en la famosa frase de “renovarse o morir”. Estoy de acuerdo, las empresas han de “renovar” sus productos de la misma forma que el árbol renueva sus hojas.
Cuando hablo de no reinventarse hablo de no querer modificar el tronco, ese tronco que es la comunicación corporativa.
Muchas son las empresas que por comunicar algo diferente, han confundido al cliente, desorientándolo y haciendo que éste tomara otro camino que les alejaba de ellas.
En varios de los artículos que he ido publicando en este blog, he citado algunos ejemplos de lo que no se debe hacer en materia de comunicación y estrategia publicitaria. La única intención que tengo al mostrar estos errores es el poder enunciar, como medidas correctoras, aquellas estrategias que creo oportunas porque cuando las he aplicado, me han ayudado a conseguir los objetivos que tuviera en ese momento. Ya fueran personales o profesionales.
En esta ocasión, escribiré sobre una campaña considerada, a mi parecer, todo un acierto desde el punto de vista de comunicación corporativa.
Me refiero a la última campaña del Corte Inglés, “Satisfacción”.
Es esta campaña se da una vuelta al famoso slogan “Si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero” - frase que durante mucho tiempo ha cerrado las campañas publicitarias de El Corte Inglés – y que fue durante muchos años su rasgo distintivo, su adn en materia de comunicación corporativa. Ahora a través del slogan “Si no queda satisfecho no seriamos El Corte Inglés” la empresa vuelve a hablar sobre la satisfacción del cliente como su modelo de negocio.
No han olvidado su tronco.
Por otro lado, en el apartado gráfico, el anuncio choca con los anuncios de las distintas temporadas de ropa protagonizados por alguna archiconocida modelo o actriz, normalmente situada en un entorno natural y vestida con un conjunto de ropa muy estudiado y conjuntado.
En esta ocasión la pieza gráfica tiene un predominio del fondo blanco, sobre el que se sitúa en la parte superior central, un slogan limpio y claro.  En la parte inferior izquierda, un chica con aire juvenil parece reírse de la competencia, de la crisis y de la sorpresa del lector que vuelve a encontrase con sus recuerdos a través de un anuncio joven y fresco.
En este sentido han decidido renovar sus hojas.
En un entorno económico difícil y con cada vez más competencia, El Corte Inglés ha decidido volver a sus orígenes para decirle a la gente: “tranquilos seguimos estando aquí, no hemos perdido nuestra esencia”.
Con este ejemplo, he querido mostraros lo que para mí es una estratégica muy acertada:
Para anunciar los nuevos productos y los nuevos servicios, las formas de comunicación han de reinventarse, para “vender” nuestra empresa, la comunicación corporativa ha de rescatar aquello que la hizo o que la puede hacer única.
Las ramas y las hojas son los productos y los servicios.
El tronco es la empresa.
Las ramas han de reinventarse para no perderse en la multitud de impactos publicitarios que sufrimos diariamente y el tronco ha de seguir echando raíces sobre  aquello que le unió a sus clientes, aquello por lo que sus clientes se unieron a él.

Que pases un buen día.